“¿Me hablabas? ¿Qué paso? ¿Tienes algo que decirme?”

El acoso a las mujeres es pan de cada día en las calles de distintas ciudades del mundo. A ratos podría parecer que las palabras responden a “halagos” e, incluso, hay quienes podrían no sentirse ofendidas. Sin embargo, la realidad es que son un sinfín de mujeres las que, con justa razón, se sienten realmente perseguidas. 


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